Todo tu parque en una sola vista
Cuánto entregaste, cuánto está ya registrado y qué necesita atención hoy. Dejás de reconstruirlo entre planillas y mails.
Mobiliario y productos de diseño
Muebles, alfombras, iluminación y textiles que se eligen una vez y se usan toda la vida. Se heredan, se mudan, se revenden y se restauran. Origins convierte ese recorrido en información: quién registró cada producto, con qué materiales está hecho y qué cubre su garantía.
Para fabricantes e importadores dueños de su marca, que siguen siendo responsables del producto después de la venta.
Un producto de diseño se usa décadas, se restaura y cambia de manos, y casi todo eso pasa lejos de tu marca. Estos tres números dimensionan lo que se mueve ahí. Son el punto de partida, y lo que Origins viene a resolver.
Entre 37% y 56% según qué se pueda probar, medido sobre 2,2 millones de ventas en subasta.
Lo que hoy se cuenta de palabra pasa a estar emitido por vos.
European Financial Management, estudio sobre 2.257.485 ventas en subastaCasi el doble de ritmo que el mueble nuevo. Esa segunda venta sucede hoy sin que tu marca se entere.
Con la titularidad transferible, te devuelve un cliente.
GlobalData, publicado en el Resale Report de ChairishSe vende entre el 8% y el 15% del precio del producto.
Para ofrecerlo hace falta saber qué producto se registró y desde cuándo.
Warranty Week, serie de precios de planes de protecciónVitra, Fritz Hansen y Thonet ya tienen su propio programa oficial de reventa y recertificación: el producto vuelve a pasar por ellos, con su historia y su garantía renovada.
Cuánto es eso en tu empresa lo calculamos juntos, con tus volúmenes.
Escanea el QR del producto y entra a una pantalla con tu marca. Ahí tiene las especificaciones de su producto, su garantía con fecha, los manuales y el asistente inteligente que responde sobre esa tela y esa madera exactas, y una vía directa con vos.
Elegí una línea de tu catálogo y mirá cómo cambia la ficha.

La misma cadena, vista de dos maneras.
Diseñás, fabricás o importás. Sabés qué y cuánto le entregás a cada socio comercial, porque a ellos les facturás. De ahí en adelante, no.
Una etiqueta más en tu proceso, y cada producto sale con identidad propia. Eso es lo que te deja ver más allá de tus socios comerciales, hasta quien lo usa.
Arquitectos e interioristas eligen y especifican. El vínculo con quien va a vivir con el producto queda del lado de ellos.
El estudio sigue especificando igual, y tu marca llega también a quien va a vivir con el producto.
Otro arma, ubica y explica. El primer contacto con el producto no lo tenés vos.
Los cuidados y la documentación viajan en el producto, al alcance de quien lo recibe.
Ahí vive, se usa y se cuida. No sabés quién lo tiene.
Registra el producto y queda con nombre, zona y proyecto.
Se tapiza, se restaura, se muda y se revende. Todo eso pasa sin vos.
Servicio, mantenimiento y transferencia vuelven a pasar por tu marca.
El rastro se corta en la entrega. Todo lo que viene después sucede lejos de tu marca, aunque sea tu producto el que está en esa casa.
Con Origins la línea llega hasta el final. No cambia tu forma de vender ni tu relación con tus socios comerciales: cada producto registrado queda vinculado con quien hizo el registro y con las interacciones que vienen después.
Ninguno requiere que modifiques tu operación.
Si le puedo pasar un paño húmedo a esa tela, si la madera aguanta el sol de esa ventana, cada cuánto rotar los almohadones. El cliente pregunta por Instagram, o improvisa.
Escanea y tiene los cuidados de esa tela y esa madera exactas, desde el primer día. No una recomendación general: la de su producto.
Llaman al local, alguien busca la factura, nadie se acuerda qué tapizado era ni si sigue en garantía. Termina resolviéndose con el tapicero del barrio.
Ve qué cubre y desde cuándo, y consulta a tu marca, que le indica quién está autorizado a tocar ese producto. El trabajo vuelve a tu red.
La réplica se consigue a un tercio del precio y el comprador no tiene con qué distinguirla. Tu diseño compite contra su propia copia.
El QR devuelve la ficha oficial, emitida por vos: materiales, medidas, fecha y número de producto.
La aseguradora pide valor, materiales y comprobante. El cliente busca entre mails de hace tres años y termina declarando de memoria.
Todo eso ya está en el producto, con tu marca como emisor. Un trámite que era penoso se resuelve en un escaneo.
Se va con una foto y la palabra del dueño anterior. El que lo recibe no tiene ni materiales, ni fecha, ni garantía, ni a quién llamar.
La titularidad se transfiere y el historial viaja con el producto. Quien lo recibe queda vinculado a tu marca al registrarlo, y el producto vale más por estar documentado.
El proyecto lo armó un estudio y el vínculo quedó de ese lado. Cuando llega la segunda etapa, no sabés que existió una primera.
Los productos del mismo proyecto quedan agrupados y sabés quién es el dueño. La segunda etapa te encuentra con la historia completa.
Cada material pide algo distinto, y cada producto pide lo suyo. Hoy todo eso se resuelve fuera de tu marca.
Los cuidados, los materiales y el servicio quedan asociados al producto. Quien escanea ve exactamente lo que sirve para el suyo, sin buscar una ficha de papel que se perdió en la mudanza.
Tapiceros, lavaderos y restauradores autorizados por tu marca, con la zona de cada uno. El trabajo que hoy se va a cualquier taller vuelve a tu red, y el producto se mantiene como corresponde.
Cada registro suma un cliente identificado, con su producto, su proyecto y una vía para volver a llegarle.
Tapizado, lavado y restauración con quien vos autorizás, y no con el taller que aparezca primero.
Qué producto está cubierto, sobre qué parte y hasta cuándo, sin depender de una factura.
Documentada, transferible y verificable. Cuando cambia de manos, tu marca sigue estando.
Quien recibió el producto escanea el QR y encuentra lo que necesita en ese momento exacto. Con tu marca arriba.
Le pregunta al asistente por su tela y su madera exactas, antes de improvisar con un producto de limpieza que no corresponde.
Ve qué cubre su garantía, sobre qué parte y hasta cuándo, y quién está autorizado por tu marca a resolverlo.
Descarga el certificado con materiales, medidas y número de producto, y transfiere la titularidad a quien lo recibe.
Lo que ve tu equipo. Una plataforma inteligente para seguir cada producto después de la venta: inventario, clientes, red y posventa.
Cuánto entregaste, cuánto está ya registrado y qué necesita atención hoy. Dejás de reconstruirlo entre planillas y mails.
Quién registró cada producto y qué le pasó después: qué garantías están por vencer y qué consultas siguen sin respuesta, antes de que se vuelvan un reclamo.
Quién puede intervenir cada producto y hasta dónde llega, para que un tapizado que hoy va al taller del barrio termine en alguien que vos autorizaste.
Dónde fueron registrados los productos y hasta dónde llega tu red. Donde las dos cosas no coinciden, hay servicio por ganar o un socio comercial por sumar.
No. Seguís vendiendo por showroom, por estudios de arquitectura y por proyecto, con las mismas condiciones. Lo único que cambia es que cada producto sale con un QR y que vos tenés una plataforma para ver qué pasa con él después.
No, al contrario. El estudio sigue especificando y cobrando igual, y deja de ser el que tiene que contestar cómo se limpia una tela tres años después. Vos ganás la información de cada producto registrado, y él gana que sus clientes tengan respaldo sin tener que dárselo él.
Las dos formas conviven. Si tenés líneas de catálogo, cargás el modelo una vez y cada unidad sale con su ficha y sus atributos propios: color, tela, madera. Si el producto es único o a medida, se carga como tal, con sus materiales, medidas, terminación, imágenes y material de apoyo propios, y su ficha es de ese producto y de ningún otro.
Porque le sirve, y en este rubro más que en ninguno: los cuidados de su tela exacta, la garantía sobre estructura y tapizado con fecha, el certificado que la aseguradora le va a pedir, y una consulta directa a tu marca que lo orienta sobre quién puede intervenirla sin arruinarla. Arriba de esa base, cada marca define su propio incentivo, y te podemos ayudar a definirlo.
No lo hace desaparecer, pero le da al comprador algo que la réplica no puede tener: una ficha emitida por vos, con número de producto, materiales y fecha, verificable desde el propio producto. Convierte la autenticidad en algo que se comprueba en cinco segundos, y no en una discusión de confianza.
Mejor para vos. La titularidad se transfiere y, al registrarlo, el nuevo dueño queda vinculado a tu marca con su producto documentado. Ganás un cliente que no compró en tu showroom, y ese producto se revende mejor justamente porque llega con su historia.
Origins no reemplaza tu CRM, tu sistema de gestión ni la relación con tus socios comerciales. Los complementa conectando cada producto con quien lo registra y con las interacciones que se producen durante su recorrido, incluso cuando la venta se realiza a través de intermediarios.