Todo tu parque en una sola vista
Cuánto entregaste, cuánto está ya registrado y qué necesita atención hoy. Dejás de reconstruirlo entre planillas y mails.

Electrodomésticos y línea blanca
Se usan todos los días durante años, tienen garantías que se discuten con una factura en la mano y llegan al hogar a través de otros. Origins vincula cada producto registrado con su documentación, su garantía, los canales de consulta y las interacciones que vienen después. Así, quien lo usa accede a la información que necesita, y tu empresa y quienes participan de la comercialización y el servicio pueden acompañar esa relación después de la venta con más contexto.
Para fabricantes, importadores y representantes oficiales que responden por su marca en el territorio y siguen a cargo del producto después de la venta.
Marcas de electrodomésticos como Whirlpool y Cuisinart publicaron resultados de sus programas de registro de producto. Los casos muestran que simplificar ese registro puede aumentar la cantidad de clientes identificados y habilitar nuevas oportunidades de servicio y posventa.
Whirlpool reemplazó el formulario por un escaneo de la etiqueta del producto. No cambió nada más.
Cuisinart convirtió ese dato en un activo comercial propio.
Con sus clientes finales identificados, Whirlpool pudo ofrecer el plan en el momento justo.
Un fabricante global de electrodomésticos, después de poner un QR en sus productos. El 60% de los clientes finales entra a la página del producto escaneando.
* Resultados publicados del programa de registro de producto de Whirlpool. ** Resultado publicado del programa de registro de producto de Cuisinart.
En electrodomésticos el precio de un plan de garantía extendida equivale, en promedio, al 14% del valor del mismo. Conocer quién registró el producto y qué tiempo lleva en el mercado es tu oportunidad para ofrecer este servicio.
Warranty Week, serie de precios de contratos de servicio, 2026.Escanea el QR del producto y entra a una pantalla con tu marca. Ahí están las especificaciones de ese modelo exacto, su mantenimiento y repuestos, el manual con un asistente que responde, la garantía con fecha y una línea directa con vos.
Elegí un producto de tu catálogo y mirá cómo cambia la ficha.
La misma cadena, vista de dos maneras.
Sabés qué productos y en qué cantidades le entregás a cada socio comercial. Ahí termina lo que ves.
Cada unidad sale identificada. Cuando se registra, queda vinculada con su información y con todo lo que venga después.
El socio concreta la venta y conserva su relación con el cliente. A vos no siempre te llega el detalle de esa operación.
La identidad digital viaja con el producto. Tu circuito comercial no cambia.
La entrega y la instalación quedan asentadas en los sistemas de otros actores.
Si esos datos se cargan durante el registro, quedan asociados a esa unidad.
La documentación, la garantía y los canales de consulta quedan repartidos en distintos lugares.
Quien registra el producto accede a la información que definiste para ese modelo.
Las consultas llegan por distintos actores y con poco contexto.
Podés relacionar el producto registrado, quién lo registró y las interacciones que vinieron después.
El rastro se corta en la entrega. Todo lo que viene después pasa por otros actores, aunque sea tu producto el que está en uso.
Con Origins la línea llega hasta el final. No cambia tu forma de vender ni tu relación con tus socios comerciales: lo que ganás es contexto en cada paso que el producto ya hace.
Ninguno requiere que modifiques tu operación.
Antes de resolver nada, tu equipo tiene que averiguar qué producto es, qué modelo y qué cobertura tiene. Eso está entre la factura, la etiqueta y registros separados.
La consulta llega desde el producto registrado, ya identificado y con su modelo y su garantía a la vista. Tu equipo arranca con el contexto puesto y pide solo lo que falta.
El cliente no siempre conoce las condiciones de la garantía que ofrece tu marca, y la confunde con la cobertura del comercio donde compró.
Desde el producto registrado accede a las fechas, las condiciones y la documentación de garantía que cargaste vos. La conversación empieza con los dos mirando lo mismo.
Un termotanque o un split mal puesto afecta el desempeño y vuelve a vos como falla del producto.
El manual y tus indicaciones oficiales quedan a mano desde el producto. Y si pedís la fecha de instalación en el registro, también queda asociada a esa unidad.
Para comprar un burlete o un filtro, el cliente primero tiene que averiguar qué modelo tiene y si la pieza le sirve. Hasta que eso se resuelve, la venta no pasa.
Desde el QR entra a su producto registrado, ve los repuestos que vos relacionaste con ese modelo y el canal que definiste para pedirlos. La venta del repuesto vuelve a tu marca.
Una indicación de seguridad, una actualización o una recomendación aplica a un modelo puntual. Para que llegue, primero hay que saber quién tiene ese modelo.
El registro vincula cada producto con la persona que lo registró. Con sus datos y su consentimiento, el aviso llega solo a quienes tienen ese modelo.
Cuando un producto necesita atención técnica, la identificación, la documentación y la garantía llegan por canales distintos y hay que juntarlas antes de empezar.
El producto registrado trae esa información antes de que la consulta avance. El servicio técnico se sigue gestionando por el circuito que ya tenés.
Quien consulta el producto puede identificar con facilidad los repuestos compatibles y acceder al canal definido para solicitarlos.





Cada pieza con su código, su compatibilidad y su momento de recambio. Todo eso vive en la ficha de esa unidad, y lo mismo para cada línea de tu catálogo.
Los repuestos y accesorios quedan asociados al producto. Quien escanea ve exactamente lo que sirve para su modelo, sin buscar el número de serie ni preguntar en un mostrador.
Qué línea genera más demanda de repuesto, en qué zona y con qué frecuencia. Es la parte del negocio que hoy no aparece en ningún reporte tuyo.
Cuándo se registró cada unidad, cuánta garantía le queda y cuándo suele tocar la reposición de su línea. Eso te deja ofrecer lo que corresponde antes de que lo resuelva en otro lado.
Quién compró, qué modelo se llevó y una vía para contactarlo de forma directa.
El repuesto, el accesorio, el servicio y el reemplazo son un negocio que se repite durante toda la vida del producto. Con el parque identificado, esas operaciones dejan de suceder afuera de tu marca.
En vez de esperar el reclamo, tenés la información de garantía disponible para orientar la consulta: qué unidad está cubierta y hasta cuándo, sin depender de una factura.
Qué modelos se registran y en qué zonas, qué líneas generan más demanda de repuestos y dónde tenés clientes sin red que los atienda. Datos propios para decidir dónde sumar un socio y qué línea empujar.
El cliente final escanea el QR y encuentra lo que necesita en ese momento exacto. Con tu marca arriba.
Abre el manual inteligente de su modelo y le pregunta lo que necesita, en el momento en que lo necesita y sin depender de nadie.
Ante una consulta, la persona puede acceder a la información de garantía disponible para el producto y al canal de atención definido por la empresa.
Al consultar el producto registrado, la persona puede identificar los repuestos compatibles con ese modelo y acceder al canal definido para solicitarlos.
Lo que ve tu equipo. Cuatro momentos de la vida del producto después de salir de tu depósito, y qué podés hacer en cada uno.
Cuánto entregaste, cuánto está ya registrado y qué necesita atención hoy. Dejás de reconstruirlo entre planillas y mails.

Quién registró cada producto o quedó vinculado con él, qué garantías están por vencer y qué solicitudes siguen sin respuesta. Los que podés llamar antes de que te llamen.

Quién puede intervenir cada producto y hasta dónde llega, para que una reparación que hoy va a cualquier taller termine en alguien que vos autorizaste.

Dónde fueron registrados los productos y hasta dónde llega tu red. Donde las dos cosas no coinciden, hay servicio por ganar o un socio comercial por sumar.

No. Seguís vendiendo a través de los mismos socios comerciales, con las mismas condiciones y los mismos precios. Lo único que cambia es que cada unidad sale con un QR y que vos tenés una plataforma para ver qué pasa con ella después. Tus socios comerciales tampoco pierden: la consulta que hoy termina en su mostrador se resuelve desde el producto.
El marketplace te da la venta. Origins te da al cliente final. Cuando esa persona escanea el QR que viene en la caja, se registra con tu marca: ahí sabés qué se llevó, cuándo y cómo llegarle. El marketplace sigue vendiendo igual y sigue siendo tu mejor socio comercial. Lo que cambia es que después de la entrega ya no dependés de él para hablar con quien te compró.
Porque esos 30 días no son tu garantía. La garantía legal de un producto nuevo es de seis meses, corre desde la entrega y responde toda la cadena, incluido vos. Cuando ese reclamo aparece, hoy se resuelve a mano y buscando una factura que el cliente casi nunca encuentra. Con la unidad registrada sabés desde cuándo corre la cobertura y qué incluye, sin depender del comprobante.
Sí, y por un motivo distinto. En productos de alto volumen el costo no está en la reparación: está en la consulta que llega a tu equipo, en la devolución que vuelve sin nada roto y en la calificación que baja por algo que el manual explicaba. Eso se resuelve con el manual del modelo exacto adentro del producto, no con más años de vida útil.
Porque le sirve. Del otro lado del QR hay garantía activa con fecha, el manual de su modelo exacto y una vía directa con tu marca. Esa es la base que Origins entrega siempre. Arriba de eso, cada marca define qué más ofrecer al registrar, y te podemos ayudar a definirlo. Además el gesto ya está aprendido: las marcas líderes de línea blanca tienen su registro de producto abierto desde hace años.
No. Entran todas al mismo sistema desde el principio y las ves juntas o por separado, según lo que necesites mirar. Nadie queda con la información repartida en dos lugares.
No. El CRM ordena lo que pasa hasta la venta, puertas adentro. Origins arranca cuando el producto sale del depósito y hace algo que el CRM no hace: te conecta con el cliente final incluso cuando hay intermediarios en la comercialización, y le entrega valor a quien convive con el producto. Esa es la razón por la que vuelve a elegirte.